Dejar de presionarnos

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Existen numerosos ejemplos en todos los ámbitos. Personas que se atenazan ante los retos y otras que, ante las mismas circunstancias, se muestran tal y como son y muestran todo su potencial.

Un deportista profesional llegó a la final de la máxima competición de su deporte. En el camino, había derrotado a competidores sobre el papel mucho mejores que él. Los periodistas se interesaban acerca de cómo ese deportista había controlado toda esa presión.

«Presión» – señaló el deportista – «¿qué presión? Yo no he sentido nada de eso«.

Los periodistas no comprendían esa respuesta y ya centrándose en la gran final que ese jugador tenía que jugar al día siguiente le preguntaban por si le resultaba fácil dominar sus nervios ante tal acontecimiento.

La respuesta del jugador volvió a dejar atónitos a los periodistas: «No siento los nervios por ninguna parte. Ni entiendo porque tendría que tenerlos. Es más, estoy seguro de que mañana me voy a divertir mucho«.

Cuando dejas de presionarte es cuando de verdad empiezas a tener éxito.