Tratar con las causas

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Uno se convierte en jugador del Juego Interior sólo cuando está dispuesto a ver que hay una interferencia mental. Si no se diera esa interferencia en la expresión de nuestro potencial no habría Juego Interior. Es sólo porque la duda, el miedo, la mala autoimagen, la falta de concentración y la ira, están presentes en todos nosotros, que existe el Juego Interior.

Lo único que tenemos que hacer es estar lo bastante abiertos como para admitir la presencia de interferencias internas y estar dispuestos a emplear métodos prácticos para reducir esas interferencias.

Este enfoque es poderoso porque trata con las causas, en lugar de hacerlo con los síntomas.